Vanidad de Vanidades…

24 Junio, 2006

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El Rey Salomón, constructor del Templo de Jerusalem, es reconocido hasta nuestros días por el Poder que tuvo en sus manos, pero más aún por su gran Sabiduría.

Tan sabio fue, que cuando heredó el trono de su padre, el Rey David, solo le pidió a Dios sabiduría para guiar a su pueblo, a pesar del ofrecimiento de Dios de concederle cualquier cosa que deseare.

Según relata la Leyenda, el Rey terminó, luego de probar todo lo que el Poder le concedió, como un mendigo en las calles de Jerusalem, asqueado del mundo de la Ilusión.

El Eclesiastés, que algunos le atribuyen, dice en sus primeros versículos:

"Vanidad de Vanidades. Todo es Vanidad".

Cualquiera de nosotros, en un momento profundo de reflexión, comprende el profundo significado de estas palabras. 

Vivimos acumulando cosas, recuerdos, ideas, relaciones, etc.

Nos debatimos por alcanzar metas, obtener logros y ser reconocidos y admirados.

Y donde irá a parar todo esto cuando nuestro cuerpo se enfríe, luego de la última respiración de nuestros pulmones ?

No hace falta llergar a estos pensamientos tan extremos.

Con solo tratar de hallar lo que alguna vez vivimos o tuvimos, veremos que sólo encontraremos recuerdos desdibujados por nuestra mente.

No queda nada de lo que ya fue ni tuvimos.

Y lo que será ? Solo ideas y fantasías.

Vanidad de vanidades. Todo es Vanidad.

Si meditamos en ello, lo único real es LO QUE ES en este mismo instante.

Y solo estando presentes, aquí y ahora, podemos evitar que se nos escape…

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